La casa (Nutrición) está en llamas

La casa se está incendiando.
Las llamas, francamente apetentes, avanzan sin parar.
Cuatro individuos rodean la casa, cada uno en un punto cardinal.
El del punto norte, frente a la fachada, está notoriamente preocupado por el hecho de que una de las ventanas tiene un vidrio roto.
Al oeste, un segundo, nota las paredes están despintadas y baraja en su cabeza los posibles colores más adecuados.
El tercero, en el lado este, logra vislumbrar señales de humedad en los cimientos, y se propone encontrar el origen de la misma.
Al sur, en el patio trasero, el cuarto individuo se encuentra horrorizado por la altura del pasto y el mal gusto floral del jardín.
Al cabo de un rato, los cuatro se juntan a discutir cómo deben proceder.
Cada uno está convencido de que el problema que ha identificado, merece la prioridad.
El fuego no la es.

Y mientras el sentido común siga siendo el menos común de los sentidos, la urgencia seguirá siendo urgencia, y la nimiedad, prioridad.
A río revuelto…

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